Especie:
Hydrodynastes gigas

Sinónimos:

Xenodon gigas DUMÉRIL, BIBRON & DUMÉRIL 1854: 761
Cyclagras gigas - COPE 1885: 185
Hydrodynastes gigas - HOGE 1966
Cyclagras gigas - PETERS & OREJAS-MIRANDA 1970: 78
Hydrodynastes gigas - CEI 1993
Cyclagigas gigas - FRANK & RAMUS 1995: 215 (in error)
Hydrodynastes gigas - LEYNAUD & BUCHER 1999: 18
Hydrodynastes gigas - MELANI 2007

ÑACANINÁ

Se lo conoce también por los siguientes nombres vulgares: Yacaniná, Boipevacú, Surucucú do Pantanal, Pepeva y Falsa cobra.
Mide hasta dos metros con cincuenta centímetros de longitud y un diámetro en la mitad del tronco de ocho centímetros. Las hembras alcanzan mayores tallas que los machos, presentan cabezas más voluminosas, más cortas las colas, cuyas bases no se ensanchan (el alojamiento de los hemipenes produce ensanchamiento). El diámetro del tronco es en las hembras mayor que en los machos, en cambio en éstos la coloración es más intensa. Llegan a pesar cuatro kilogramos de peso.
La coloración del dorso es amarillo ocre o rojizo. Posee anchas bandas o anillos negros irregulares transversos más densos en la región posterior y caudal, que se distribuyen, en gran cantidad o muy dispersas, y al sol se vuelven tornasoladas o iridiscentes. A lo largo del vientre, de color blancuzco o amarillo pálido, se destacan nítidamente tres series paralelas longitudinales de manchas triangulares muy oscuras. La parte posterior y caudal casi uniformemente pigmentada de color negro o castaño oscuro.
En la cabeza tiene una ancha estría negra desde el borde posterior del ojo a la nuca y una línea negra arqueada en el occipucio.
Esta especie, la Ñacaniná propiamente dicha, es la más conocida. La coloración y manchas de su piel facilitan que se confunda a veces con la Boa acuática del litoral Argentino, la Curidyú, "Eunectes-notaeus", rasgos a los cuales se añaden la similitud de tamaño y distribución.
Cuerpo cilíndrico o subcilíndrico, robusto, con una musculatura potente pero no notoria. Escamas dorsales 19 en la mitad del cuerpo, ventrales 153-170, subcaudales 60-87, dispuestas en pares.
Es de cabeza grande, con cuello más o menos marcado. Lepidosis cefálica típica de los Colúbridos, con una serie peculiar de suboculares, tres-cuatro que separan el ojo de las supralabiales. Escama rostral tan ancha como alta, internasales más cortas que prefrontales, frontal tan larga como ancha, más corta que las parietales; loreal cuadrangular, una preocular y dos postoculares reunidas por tres suboculares, temporales dos más dos, ocho supralabiales, ocho infralabiales
Tiene ojos grandes, de pupila circular.
Hocico normal y poco redondeado.
Orificios nasales laterales.
La dentición es aglifa, con dientes sin ranuras o surcos longitudinales. En el hueso maxilar, que no está reducido, se insertan 11-16 dientes de tamaño creciente hacia el diastema que los separa de un par de agrandados y robustos colmillos posteriores. Esto da una mordedura rotunda, aunque no venenosa.
Es una culebra de hábitos anfibios.
Habita en zonas de pantanos, lagunas, bañados y arroyos.
En marzo o abril, comienza a reducir su actividad y alimentación, y busca refugio en las grietas o en los agujeros de los troncos.
Vivirá allí unos cuatro o cinco meses, hasta la primavera.
Tiene una gran capacidad de ayuno. Puede pasarse sin comer hasta un año, incluso más. También es muy grande la cantidad de alimentos que puede consumir, presenta una voracidad casi insaciable. Durante el verano, llega a engullir hasta el veinte por ciento de su peso por semana.
Se caracteriza por la variedad de presas que acepta en su dieta, es por ello que alcanza mayor longevidad en cautiverio y se reproduce sin inconvenientes.
Cuando se enfrenta con la víctima ya tiene la boca abierta y la muerde vigorosamente, reteniéndola con sus dientes punzantes. Si la talla del animal es grande anilla el cuerpo sobre la víctima mientras la muerde.
Sólo come animales vivos, en cautiverio llega a tomarlos de la mano de una persona.
Encuentra su alimento, basado en anfibios y peces, en los cursos de agua y zonas aledañas. En tierra firme obtiene adultos de rata de campo, lauchas de campo, pequeñas aves o pollitos, incluso, algunos ofidios.
Para comenzar la deglución, busca el extremo de la cabeza, llega a engullir animales que superan hasta cuatro veces su diámetro cefálico gracias a su laxa conexión de los huesos de la cabeza.
La digestión le ocupa tiempos variables, de cuatro a cinco días.
Los meses de octubre y noviembre señalan el inicio de celo. Al producirse el encuentro, la hembra queda quieta, mientras el macho la reconoce debido a los olores producidos por las glándulas especiales que ella posee en la región de la cabeza y en la cloacal. El macho sólo introduce uno de los dos hemipenes que posee y la cópula, que puede durar pocos minutos o varias horas, queda asegurada firmemente por las espinas o faneras.
En cautiverio, el celo y la unión pueden producirse en distintas estaciones del año si se los estimula con condiciones biometereológicas adecuadas y reuniendo varios machos y hembras. También, es posible que en temporada reproductora, las hembras puedan poner huevos fecundados sin necesidad del macho. Esto es debido a la reserva de espermatozoides en los oviductos y espermatecas de períodos reproductores anteriores.
La hembra pone entre cinco y treinta y tres huevos a los cuales abandona enseguida. La puesta se realiza en hormigueros, matorrales, grietas o troncos en descomposición. Los huevos son ovalados, de un tamaño que varía entre cincuenta y dos y noventa milímetros de largo y veinticinco a cuarenta y cinco milímetros de ancho. Tienen la cáscara extremadamente blanda, luego, en contacto con el aire, se vuelve más rígida aunque no se endurece totalmente. Es lisa y apergaminada y su color es blanquecino.
Cuando se asusta o irrita aplana la región cervical o el tercio anterior del tronco, evidenciando su capelo al estilo de una verdadera Cobra del viejo mundo. De joven sufre la amenaza de numerosos predadores. Pueden atacarlo aves rapaces, mamíferos carniceros, Yacarés y también peces de talla superior, Lagartos overos y hasta serpientes como la Musaraña, "Clelia clelia". Estos peligros disminuyen más tarde, ya que sólo los enemigos de gran talla pueden enfrentarse con él
Se dispersa por el Centrosur de Brasil, Paraguay y este de Bolivia. En la Argentina, halla su ámbito natural en las zonas de pantanos, lagunas, bañados y arroyos de las provincias de Formosa, Chaco, Misiones, Corrientes, norte de Entre Ríos, noreste de Salta y Santa Fe, muy ocasionalmente en Buenos Aires.

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