Especie:
Naja naja

Sinónimos:

Coluber Naja LINNAEUS 1758: 221
Naja brasiliensis LAURENTI 1768
Naja fasciata LAURENTI 1768
Naja lutescens LAURENTI 1768
Naja maculata LAURENTI 1768
Naja non-naja LAURENTI 1768
Coluber caecus GMELIN 1788
Coluber rufus GMELIN 1788
Naja tripudians MERREM 1820
Naja nigra GRAY 1830
Naja tripudians forma typica BOULENGER 1896
Naja tripudians var. caeca BOULENGER 1896 (part.)
Naja naja — STEJNEGER 1907
Naja naja naja — SMITH 1943
Naja naja gangetica DERANIYAGALA 1945
Naja naja lutescens DERANIYAGALA 1945
Naja naja madrasiensis DERANIYAGALA 1945
Naja naja indusi DERANIYAGALA 1960
Naja naja bombaya DERANIYAGALA 1961
Naja naja karachiensis DERANIYAGALA 1961
Naja naja ceylonicus CHATMAN & DI MARI 1974
Naja naja polyocellata MEHRTENS 1987
Naja ceylonicus Osorio E CASTRO & VERNON 1989
Naja (Naja) naja — WALLACH et al. 2009

COBRA DE ANTEOJOS

Mide aproximadamente un metro con noventa centímetros de longitud, llegando en algunos casos hasta los dos metros, siendo el máximo conocido de dos metros con veinticinco centímetros en un macho.
Su nombre se debe al hecho que, al mismo tiempo que levanta la parte anterior del cuerpo, estos Ofidios pueden dilatar el cuello en forma de disco o capucha, para lo cual separan lentamente las ocho primeras costillas. Cuando adopta esta postura, mantiene la cabeza en posición horizontal, de ahí que parezca que lleven un sombrero ancho y redondeado, sobre todo si se ve el perfil trasero. Si se lo mira de frente, el disco que forman las costillas levantadas parecen un escudo, de lo cual se deriva la denominación alemana, no muy común, de Víbora del escudo. Este disco o capucha puede alcanzar los dieciocho centímetros de diámetro.
Es conocido por el nombre de Cobra de los anteojos por las dos manchas parecidas a unas gafas que posee. Debido al melanismo, la mancha, que generalmente posee, puede no estar, tenerla duplicada o adoptar forma de monóculo.
La piel está formada por escamas lisas imbricadas en hileras oblicuas. Su color es muy variable: se pueden encontrara animales de color pardo-claro, pardo, oliváceo, gris-oliváceo o totalmente negro. Puede tener un color uniforme o presentar franjas transversales. Su garganta suele ser blanco-amarillenta. Se pueden encontrar ejemplares albinos: amarillentos con ojos rojos.
Esta especie se distingue por su cuerpo de línea esbelta y redondeada, algo más grueso en el centro o aplanado ventralmente, muy dilatable. En posición de reposo no se diferencia de la cabeza, que es pequeña y alargada, de forma oval y bastante aplanada, muy semejante a la de los Colúbridos.
La cola tiene forma cónica y afilada.
Los ojos, de pequeño tamaño, presentan la pupila redonda.
La cabeza está recubierta por escudos grandes y regulares. Las escamas del cuerpo son lisas.
La apertura bucal es relativamente grande. En la mandíbula superior se implantan, además de los dientes venenosos, que miden unos siete milímetros de largo, de una a tres piezas dentarias más a cada lado, lisas y unidas.
Sobre la cabeza tiene dos abombamientos a la altura de las sienes que corresponden a las glándulas de veneno.
Sobre la nuca se observa el famoso dibujo que recuerda a un par de anteojos.
La especie lo mismo habita las junglas de espesa vegetación, que las zonas próximas a los ríos y las regiones áridas, e incluso semidesérticas.
La Cobra es capaz de trepar a los árboles no muy altos y de trasponer a nado cursos fluviales no demasiado caudalosos. Demuestran gran actividad, en especial durante el crepúsculo y las cálidas noches de verano.
Como el total de las serpientes, nunca se establece en un lugar determinado. La posibilidad de disponer de buenos escondrijos y de encontrar alimento en abundancia constituyen los estímulos fundamentales que determinan la elección de su área de residencia. Ocupa los termiteros abandonados, viviendas ruinosas, los montones de piedra o de madera, las oquedades de las paredes y cualquier tipo de hoyo.
Mientras no se lo moleste, permanece tranquilo. Con la presencia del hombre huye de forma instantánea, sólo reaccionan ante el peligro inminente.
No es capaz de atacar con precisión durante el día. Generalmente los ataques diurnos los realizan con la boca cerrada.
En general no es una Serpiente muy agresiva y es más probable que ataquen los ejemplares jóvenes que los adultos.
La costumbre de extender la capucha y erguirse está completamente desarrollada en el huevo. Una Cobra que está saliendo del huevo, ni bien se ha asomado se yergue y extiende la capucha y ataca como un adulto.
Cuando sale de cacería repta con al cabeza levantada del suelo, pero sin dilatar el cuello. En cuanto se excita, adopta la posición característica.
Es ovíparo, la puesta se compone de diez a veinte huevos alargados de color blanco y cascarón blando.
La incubación dura entre cincuenta y seis y cincuenta y nueve días a 30ºC.
Permanecen en el huevo de veinticuatro a treinta y seis horas después de la eclosión.
Después de la primera muda, se alimentan sin dificultad de ratoncitos recién nacidos, lagartijas y ranas pequeñas.
Incluso hoy se lo considera en la India un animal sagrado. La peculiar atmósfera que rodea a estos Ofidios explica el enorme éxito que tienen los "encantadores de serpientes", que conocen a la perfección las costumbres de estos Ofidios. Muchos observadores refieren que estos encantadores arrancan los dientes del veneno de la Cobra de anteojos y a su especie afín de Egipto, el Aspid, de modo que su mordedura no resulta peligrosa hasta que no nazcan los nuevos colmillos. En Bengala existen varias categorías de personas que capturan serpientes para amaestrarlas. La primera categoría, y la más numerosa, está constituida por los "Mals", casta inferior que prácticamente vive del comercio de las serpientes, sin amaestrarlas. Están también los "Modaris". Pero los verdaderos encantadores de serpientes son los "Sanys" que visten de amarillo y llevan enormes turbantes. Silbando melancólicas melodías, hacen salir los Ofidios de los cestos donde los transportan y los amaestran con extraordinaria habilidad. El oído de los Ofidios sólo es sensible a los sonidos de baja frecuencia, por lo tanto la Cobra no capta las notas de la flauta del encantador, aunque permanece atento a los menores movimientos del instrumento.
Como ocurre con la mayor parte de los Ofidios, la Cobra de anteojos, "Naja-naja" no muestra clara preferencia por ninguna zona específica.
Lo más creíble, con respecto al interés del Ofidio en salir del cesto, es que dentro del instrumento, el encantador pone un cuero de algún roedor. Al soplar para ejecutar su melodía, el olor al animal es enviado hacia el Ofidio que capta con su lengua y el órgano de Jacobson y lo sigue con su cabeza.
El veneno de la Cobra de anteojos produce efectos neurotóxicos y cardiotóxicos y causa una parálisis análoga a la del curare, a lo cual se agrega un brusco y brutal descenso de la tensión sanguínea (propiedad que ha resultado de suma utilidad en farmacología, pues la cardiotoxina, sustancia que se extrae del veneno de la Cobra, se prescribe para disminuir la presión arterial). Por otra parte se observa una fuerte necrosis de los tejidos envenenados, sobre todo si se trata de Cobras de la parte oriental del área de dispersión de la especie (Malasia y Hong Kong). En compensación los efectos neurotóxicos son casi nulos en los ejemplares de estas regiones.
Se dispersa por casi toda la India, Pakistán, Sri Lanka, Bangladesh, Nepal, Bhután, presumiblemente en el este de Afganistán.

Comentario:
Casi todas las cobras asiáticas, para ser observadas, se clasificaron como subespecies de Naja naja.

Subespecies cuestionadas:

Naja naja karachiensis

Naja naja naja

Naja naja polyocellata

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